Algunas medidas para evitar que un videojuego dañe la salud de niñas, niños y adolescentes

El mercado de los videojuegos ha crecido masivamente desde el siglo pasado, cada vez es más fácil que niñas, niños y adolescentes tengan acceso a este tipo de entretenimiento y cuenten con una consola en el hogar.

Prohibirles este tipo de diversión no es lo más recomendable, pues de seguro lograrán acceder de alguna manera, aunque lo harán sin acompañamiento de sus madres, padres o personas cuidadoras, quienes no podrán prevenirles y orientarles acerca de los riesgos que algunos juegos presentan para su edad, desarrollo y situación social.

Uno de estos peligros es el uso excesivo de los videojuegos, que puede llegar a crear una adicción donde la niña, el niño y la o el adolescente deje de identificar cuál es el mundo virtual y cuál el real, lo que le causaría problemas de socialización.

También hay afectaciones potenciales a la salud física de la niñez y las adolescencias, ya que hay personas que no quieren realizar actividades físicas mayores a las que exige el videojuego, sedentarismo que genera problemas como obesidad y sobrepeso.

Otro riesgo surge cuando niñas, niños, adolescentes y las personas adultas con las que se relacionan no siguen las advertencias de clasificación de los videojuegos o son piratas.  Las temáticas bélicas y sexistas de muchos de ellos no son adecuados para sus edades, por lo que pueden aprender las violencias para reproducirlas en sus propios espacios: agreden no solo a su comunidad sino a su propia integridad.

Sin embargo, este entretenimiento cuando se acompaña de una persona adulta trae beneficios a niñas, niños y adolescentes, porque aprenden de la tolerancia a la frustración que trae el intentar pasar varias veces un nivel de un juego, o la planificación y la resolución de problemas que plantean juegos como Minecraft.

Con el propósito de que la experiencia de los videojuegos sea sana y fructífera, se presentan los siguientes puntos para prevenir y evitar los riesgos que esta actividad trae consigo:

Ayudar a las niñas, niños y adolescentes a establecer horarios de juego para que esta actividad no ocupe el tiempo de otras acciones importantes, tales como la convivencia con la familia, el estudio o la recreación en otros espacios.

Investigar clasificaciones y datos varios de videojuegos que contienen temáticas o lenguajes que pueden resultar nocivos para la educación de niñas, niños y adolescentes; con ese conocimiento ayudarles a escoger juegos que fomenten un aprendizaje sano.

Acompañar a niñas, niños y adolescentes cuando juegan para observar si el videojuego presenta o no algún contenido que pueda resultar nocivo para su educación y su salud. Para más información puedes visitar la Web Oficial o seguir las redes sociales oficiales como la Cuenta de Twitter o la Cuenta de Instagram.

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