Bokura: planet: ¿Amigos para siempre o puzles que rompen amistades? Un análisis galáctico

El Origen de la Aventura: Un Viaje Cósmico (y Confuso) con Amigos

Adentrarse en el universo de Bokura: planet es descubrir la mente de un desarrollador indie que no le teme a la originalidad. Detrás de esta joya se encuentra tokoronyori, un creador de juegos con un estilo que, de acuerdo con la comunidad, es tan distintivo como misterioso. Su reputación viene de su éxito de 2016, Hitoribocchi Wakusei, y su especialidad es crear experiencias que solo el medio de los videojuegos puede ofrecer gracias a sus mecánicas particulares. En este caso, la visión de tokoronyori fue impulsada por Kodansha Game Creator’s Lab, una entidad que busca apoyar a talentos emergentes, lo que ya de por sí dice mucho. No estamos ante un título diseñado para las masas, sino ante una obra de autor que prioriza una idea audaz y un concepto emocional sobre la producción a gran escala. Esto prepara el terreno para un tipo de experiencia que va más allá de lo convencional, apelando a jugadores que valoran la creatividad y la profundidad en sus juegos.   

Pero lo que nos trae aquí es la secuela, Bokura: planet, un título que, aunque comparte nombre y algunas mecánicas fundamentales con el aclamado original Bokura, se lanza a explorar un territorio narrativo completamente nuevo. A diferencia de muchos juegos, no es necesario haber jugado el primero para entender la historia, ya que la trama es independiente y presenta personajes y temas distintos.

El primer Bokura contaba la historia de dos chicos que huían de casa y se encontraban con un mundo visualmente dividido entre lo natural y lo mecánico, una metáfora de su amistad. La secuela, sin embargo, eleva la apuesta y nos sitúa en un planeta rojo, siguiendo a dos tripulantes espaciales que se estrellan. Este cambio de escenario no es superficial; la temática de la “amistad y confianza” se transforma en una exploración mucho más oscura de “secretos, desconfianza y supervivencia”. Esta evolución narrativa es la justificación de sus nuevas y brutales mecánicas, creando una experiencia que, si bien tiene el mismo ADN, se siente radicalmente diferente. 

La Mecánica que te Volará la Mente (y la Amistad también)

La genialidad de Bokura: planet reside en su mecánica cooperativa asimétrica, un concepto que lo distingue de casi cualquier otro juego del género. En lugar de compartir la misma pantalla o la misma vista, cada jugador experimenta una realidad visual totalmente distinta. Para un jugador, el mundo puede ser un entorno natural, cálido y lleno de animales antropomórficos. Para el otro, el mismo escenario es una tierra desolada, fría, poblada por robots y máquinas.  

Lo que para uno es un animal de cuento, para el otro es un robot. Esta división no es solo estética, es la base de cada puzle. Para avanzar, los jugadores no solo deben trabajar juntos, sino que deben comunicarse de forma constante y fluida para describir lo que ven y descubrir cómo interactuar con el mundo de su compañero. La ironía más brillante del juego es que, a pesar de que está diseñado para la comunicación, no incluye un chat de voz propio. Esta omisión no es un error de diseño, sino una elección deliberada. Obliga a los jugadores a usar plataformas externas como Discord o WhatsApp, lo que transforma una llamada de voz normal en una parte integral del juego, como si estuvieras en un escape room virtual.

El juego toma la base de su predecesor, que se centraba en la confianza, y le da un giro de 180 grados con nuevas mecánicas que introducen la desconfianza como un elemento clave. Cada jugador tiene un «objetivo oculto» que debe mantener en secreto de su compañero. Para materializar esta tensión, los desarrolladores añadieron una acción de «empujar» que permite a los jugadores empujarse mutuamente por precipicios o hacia barreras eléctricas. Esta nueva mecánica convierte la simple colaboración en una tensa danza de cooperación y subterfugio, donde cada movimiento te hace dudar de las intenciones de tu amigo.

De Píxeles y Sentimientos (y Susto, también)

A primera vista, el estilo de arte de Bokura: planet es una de sus características más llamativas. El juego se presenta con un hermoso pixel art de estilo retro, evocando la nostalgia de los clásicos de SNES o Game Boy Advance. Los colores pastel y cálidos en un mundo y las tonalidades frías y metálicas en el otro, crean un contraste visual que es tanto estético como funcional. Su apariencia es lo que muchos calificarían como «bonita y acogedora».   

Pero es justo aquí donde reside la mayor contradicción y una de las herramientas narrativas más poderosas del juego. Esta estética encantadora esconde una historia sorprendentemente profunda y oscura que toca temas como el existencialismo, la identidad y la moralidad. La disonancia entre lo que ves y lo que sientes es brutal. El juego usa su apariencia inocente para crear un impacto psicológico, haciendo que los momentos de revelación o los elementos de terror sean aún más perturbadores. La música y los efectos de sonido refuerzan esta sensación; aunque la banda sonora es generalmente fantástica y melancólica, hay voces o ruidos inquietantes que susurran que algo no anda bien, creando una atmósfera de incertidumbre constante.  

Un Viaje Corto, pero Intenso (y con algunos baches)

Al final del día, la experiencia con Bokura: planet es una montaña rusa emocional que bien vale la pena. Su duración es ideal para una tarde o una noche de juegos con un amigo, con una estimación de 3 a 6 horas para completarlo. Esta duración lo hace perfecto para jugadores con agendas apretadas, ya que no se convierte en una pesadilla logística. La comunidad ha acogido el juego con una calidez abrumadora, con reseñas en Steam que son «Extremadamente positivas» en español, con un 96% de aprobación. La crítica también ha elogiado su narrativa y su concepto único.   

¿Para quién es este juego?

Bokura: planet es para esos jugadores que buscan una experiencia cooperativa más allá de lo tradicional, que quieren poner a prueba su capacidad de comunicación y su confianza. Si te gustan los puzles complejos y las historias que te hacen pensar, y no te asustan los temas existenciales o las narrativas oscuras, este título es para ti.

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