Cuando la pasión por Umamusume: Pretty Derby traspasó la pantalla en Perú

El Hipódromo de Monterrico en Lima, Perú, es un recinto acostumbrado al galope de los purasangre, a los jockeys experimentados y a los apostadores tradicionales. Sin embargo, a finales de febrero de 2026, sus tribunas vibraron con una energía completamente distinta. Más de 8,000 almas se congregaron no para ver hípica tradicional, sino para ser testigos de un hito en la cultura geek latinoamericana: la primera carrera de cosplay oficial inspirada en el fenómeno de los videojuegos y el anime, Umamusume: Pretty Derby.

Lo que en papel era un evento curioso, en la práctica se convirtió en un desborde de pasión que superó cualquier expectativa. Pero más allá de lo anecdótico de ver a chicas haciendo cosplay corriendo por una pista de arena, ¿qué significó realmente este evento para la fiel comunidad de jugadores en Perú y Latinoamérica?

Más de 5,000 jóvenes peruanos, algunos vestidos con orejitas de caballos y pelucas de vivos colores, llegaron el viernes al hipódromo más importante de Perú para observar carreras de personas inspiradas en el videojuego japonés “Umamusume: Pretty Derby” que ha generado incontables seguidores en Latinoamérica.

Uno de los que esperaba ingresar bajo el fuerte calor del verano del Pacífico Sur, era el estudiante de matemáticas Daniel Barrera, de 22 años, quien usaba una peluca rosada brillante, un vestido morado y unas orejitas rojas, representando a Haru Urara, uno de los más de 100 personajes del videojuego inspirado en caballos reales que han corrido en los torneos hípicos profesionales de Japón.

Haru Urara fue una yegua japonesa que no ganó ninguna de sus 113 carreras entre 1998 y 2004. El animal murió en 2025 a los 29 años.

Barrera, quien trabaja como programador informático en una compañía local, dijo que el aura de luchar en medio de la constante derrota fue determinante para escoger a Haru Urara como su favorito. “Siempre perdió, pero jamás se le fueron las ganas de correr, eso es típico para los peruanos ¿no?”, dijo sonriendo.

Como miles que pugnaban por ingresar afirmó que era la primera vez que venía al hipódromo de Monterrico y que el videojuego había despertado su interés por los caballos y la hípica. Indicó que jugar videojuegos se ha convertido en una especie de refugio para muchos adolescentes y jóvenes en un país donde “da miedo” salir a la calle, donde “el cambio de presidente se ha convertido en una rutina” en medio asesinatos y extorsiones.

Perú ha cambiado ocho veces de presidente en menos de una década, mientras los asesinatos, extorsiones y ataques con explosivos se han incrementado con el paso de los años, al ritmo de seis homicidios por día. En 2025 se registraron 2.226 homicidios y las denuncias por extorsión sumaron 28.948, según cifras oficiales.

Umamusume: Pretty Derby”, desarrollado por la empresa de videojuegos Cygames, fue lanzado en 2021 en japonés, pero una versión en inglés salió en junio de 2025 y se ha convertido en uno de los más populares fuera de Asia, incluida Latinoamérica. En diciembre el videojuego fue nombrado el mejor juego para celulares en los Game Awards 2025.

El ingreso al evento —organizado por un grupo de fanáticos locales del juego— fue gratuito y dentro del hipódromo habían varios que incluso dejaron de ir a trabajar durante la jornada, como la psicóloga Katherine Gantu, de 29 años, quien había llegado a mirar las carreras vistiendo unas orejitas negras representando a Kitasan Black, un caballo experto en carreras de más de 2.400 metros.

“Las personas todavía tienen un poco de vergüenza de andar vestidas así por la calle, pero poco a poco están perdiendo esa timidez”, dijo Gantu.

Para entender la magnitud del evento, hay que entender qué es Umamusume. La franquicia de Cygames, que reimagina a caballos de carreras históricos japoneses como chicas anime con habilidades atléticas sobrehumanas, es un gigante financiero en Japón. Sin embargo, durante años, los fans occidentales tuvieron que conformarse con jugar en servidores nipones o consumir el anime a la distancia.

Ver a cosplayers de personajes icónicos como Haru Urara, Silence Suzuka o Vodka compitiendo en una pista real en Lima no fue solo un espectáculo divertido; fue la materialización de su pasatiempo. Los fans pudieron vivir la fantasía exacta que el videojuego propone: sentarse en las gradas de un hipódromo masivo y gritar a todo pulmón apoyando a su «chica caballo» favorita.

El «Derby Santorín» (como se le bautizó al evento) representó un punto de inflexión para la comunidad por varias razones fundamentales:

  • Validación y Visibilidad Global: La industria de los videojuegos asiáticos (especialmente los gacha) suele dejar a Latinoamérica en un segundo plano. Reunir a casi 10,000 personas (con miles más intentando entrar a un recinto abarrotado) demostró el poder adquisitivo, la lealtad y la fuerza del público hispanohablante. El mensaje para Cygames fue claro: estamos aquí y somos miles.
  • Rompiendo Barreras Generacionales y Culturales: El evento logró un mestizaje fascinante. Jóvenes otakus y gamers compartieron espacio con los veteranos de la hípica tradicional peruana. Lejos de haber rechazo, las autoridades del Jockey Club vieron cómo una nueva generación se interesaba por su deporte gracias a la magia de un videojuego, desmintiendo además estigmas y prejuicios de medios tradicionales que confundían a los fans con otras tribus urbanas de internet.
  • Un Sentido de Comunidad Inquebrantable: En redes sociales, foros y Reddit, los testimonios de los asistentes compartían un sentimiento común: la emoción de pertenecer. Estar rodeado de miles de personas que entienden las mismas referencias, que celebran la pose de victoria de Haru Urara o que corean los nombres de los personajes, transformó un juego de móvil individualista en una experiencia colectiva catártica.

Es innegable que el evento murió un poco de éxito. La afluencia fue tan abrumadora que la logística del hipódromo colapsó por momentos, dejando a muchos fans fuera y obligando a cancelar algunas actividades prematuramente. Sin embargo, incluso con estos contratiempos, el balance de la comunidad fue de euforia absoluta.

«El poder y el alcance de Umamusume es asombroso. Miles de personas animando a cosplayers corriendo en una pista de carreras de caballos… Nunca pensé ver algo de esta magnitud en Lima.» — Testimonios de la comunidad en redes tras el evento.

El «Derby Santorín» en Perú no fue solo una carrera de disfraces. Fue una declaración de amor de una comunidad a su videojuego favorito, demostrando que la pasión por el entretenimiento interactivo no conoce fronteras. Con los rumores de que Cygames podría involucrarse en el próximo Gran Premio Latinoamericano de hípica en abril, los fans peruanos saben que han hecho historia.

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