Videojuegos como herramientas para desarrollo, educación y protección de niños y adolescentes

Los videojuegos, su uso, la relación con el usuario menor de 18 años, está en mano de muchas personas: la o el usuario; padres, madres y personas cuidadoras; docentes del sistema educativo; empresas que los producen y/o diseñan; compañías que los distribuyen; áreas gubernamentales de normatividad, regulación y seguridad y, lamentablemente, en el internet gris y en el profundo, el crimen organizado, al ser usados como ganchos para ciberdelitos.

Por lo tanto, hay que tomar en cuenta los contextos en que niñas, niños y adolescentes usan los videojuegos. Hay algunos en nuestro país donde ellas y ellos tienen acceso a videojuegos donde puede haber hasta 500 escenas de violencia cada 30 minutos, lo cual tiene repercusiones en un país dónde hay más de 1,850 niñas y niños asesinados en 2020, más de 10 mil egresos hospitalarios de menores de 18 años por lesiones provocadas por violencia, donde 34 por ciento de 32 millones de niñas y niños que van a la escuela reportan sufrir algún tipo de bullying y 34 millones dicen sufrir algún tipo de violencia en el hogar, al lo que se suma el contexto del crimen organizado y de la inseguridad pública que se extiende desde hace años en el país. Como se observa, como sociedad les hemos acercado a niñas, niños y adolescentes muchas expresiones de violencia.

Entonces, las actividades de videojuegos, sobre todo en línea, online, en Internet suponen un riesgo por el caudal de ciberdelitos a los que se exponen. En el mundo, hasta abril de 2019, en un año se habían detectado un millón cien mil incidentes de material de abuso sexual infantil. Un año después, para abril de 2020, ya en situación de pandemia COVID-19, se reportaron 4 millones cien mil incidentes de imágenes sexuales con menores de edad.

Por lo tanto, ¿en manos de quién está el control? No podemos dejar esta perspectiva sólo en la relación de padres, madres y personas cuidadoras con niñas, niños y adolescentes. Esto supondría que las personas adultas tienen un grado de madurez que permite tomar decisiones adecuadas al respecto. Pero esto es dudoso por toda la serie de agresiones que existen hoy día provocadas por la misma población adulta y que están muy normalizadas, que incluyen a los videojuegos basados en el ejercicio de la violencia.

Hay que buscar que los videojuegos sirvan como herramientas para el desarrollo, educación y protección, para que el centro de la relación entre videojuegos y personas sean niñas, niños y adolescentes, su crecimiento y garantizar sus derechos. Lo anterior ya está regulado por la “Convención sobre los derechos del niño” de Naciones Unidas, lo que ha dado pie a acciones internacionales para que los videojuegos, por ejemplo, ayuden a enfrentar la explotación sexual en línea de niñas y niños, como ya lo plantea el proyecto “We protect”, liderado por Inglaterra.

Debemos establecer mecanismos claros de corresponsabilidad para tener un verdadero control que ayude a que los videojuegos sean mecanismos de crecimiento, desarrollo y protección para las vidas de niñas, niños y adolescentes. Hay que continuar esta reflexión, por lo que agradezco a la Guardia Nacional la invitación y que incluya estos temas en su Sexta Semana Nacional de la Ciberseguridad.

Versión condensada de la exposición de Ricardo Bucio Mújica, secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), al participar en el panel “Tú tienes el control: Seguridad en los videojuegos” durante la Sexta Semana Nacional de la Ciberseguridad, del 5 al 9 de Octubre de 2020, de la Guardia Nacional, Dirección General Científica.

SIPINNA llama a fortalecer la protección de niñas, niños y adolescentes en entornos digitales a partir de evidencia

La Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) participó en la presentación del estudio Disrupting Harm México, investigación impulsada por UNICEF, ECPAT International e INTERPOL, que aporta evidencia sobre los riesgos que enfrentan niñas, niños y adolescentes en los entornos digitales y la necesidad de fortalecer las acciones de prevención, protección y acceso a la justicia.

La Secretaría Ejecutiva del SIPINNA acompañó la difusión de este estudio como parte de su compromiso por promover políticas públicas integrales que garanticen los derechos de niñas, niños y adolescentes en los espacios digitales, cada vez más presentes en su vida cotidiana.

La investigación revela que el 13% de la población infantil usuaria de Internet en México de entre 12 y 17 años sufrió explotación o abuso sexual facilitados por la tecnología durante el 2023 y 2024. Esto representa aproximadamente 1.6 millones de adolescentes afectados por una problemática que deja profundas secuelas emocionales, psicológicas y sociales.

Asimismo, el estudio demuestra que estas formas de violencia no ocurren únicamente en línea. En casi dos de cada tres casos, las y los adolescentes conocían a la persona agresora, principalmente amistades, parejas o familiares, lo que evidencia que los riesgos digitales están estrechamente vinculados con las dinámicas de violencia presentes en los entornos físicos y comunitarios.

Durante la presentación, la Secretaria Ejecutiva del SIPINNA, Lorena Villavicencio Ayala, destacó la relevancia de contar con información confiable para fortalecer las acciones del Estado mexicano en favor de la niñez y la adolescencia.

“La infancia mexicana ya vive en línea. Para millones de niñas, niños y adolescentes, los entornos digitales forman parte de su vida cotidiana: son espacios donde aprenden, se relacionan, se expresan, participan y ejercen sus derechos. Por ello, nuestra responsabilidad no es alejarlos de estos espacios, sino garantizar que puedan desarrollarse en ellos de manera segura, protegida y libre de cualquier forma de violencia”, señaló.

La titular de la Secretaría Ejecutiva subrayó que los hallazgos de Disrupting Harm México representan una oportunidad para fortalecer las políticas públicas, la coordinación institucional y los mecanismos de prevención y protección dirigidos a niñas, niños y adolescentes.

“Los resultados de esta investigación nos permiten comprender mejor los riesgos que enfrentan niñas, niños y adolescentes en internet, pero también identificar las acciones que debemos impulsar desde el Estado, en coordinación con las familias, las comunidades educativas, las organizaciones de la sociedad civil y las empresas tecnológicas, para garantizar entornos digitales más seguros”, afirmó.

Villavicencio Ayala destacó que la protección de la niñez y la adolescencia en el ámbito digital exige una respuesta integral, articulada y basada en evidencia, que coloque en el centro el interés superior de la niñez y el pleno ejercicio de sus derechos.

Asimismo, enfatizó que “detrás de cada cifra existe una realidad humana que no podemos perder de vista. Estamos hablando de personas, de historias de vida, de niñas, niños y adolescentes cuyos derechos han sido vulnerados y que requieren protección, acompañamiento, atención integral y acceso a la justicia”.

La Secretaria Ejecutiva reiteró que SIPINNA continuará impulsando acciones de coordinación entre instituciones de los tres órdenes de gobierno, organismos internacionales, academia, sociedad civil y sector privado para construir entornos digitales más seguros, inclusivos y respetuosos de los derechos de niñas, niños y adolescentes.

Los hallazgos del estudio cobran especial relevancia en el contexto de la conversación nacional sobre el impacto de las tecnologías digitales en la vida de niñas, niños y adolescentes. La evidencia presentada contribuye a comprender mejor las dinámicas de riesgo, desmontar mitos sobre la violencia digital y fortalecer la toma de decisiones basada en datos.

Entre los principales hallazgos, destaca que el 64% de las víctimas conocían a la persona agresora; que menos del 1% de los casos fueron denunciados a la policía; y que quienes experimentaron estas formas de violencia presentaron mayores probabilidades de autolesionarse o manifestar pensamientos suicidas.

La investigación también revela que el 32% de las y los adolescentes que vivieron estas experiencias no lo compartieron con ninguna persona, principalmente por vergüenza, miedo o porque no sabían a quién acudir.

En este contexto, SIPINNA hizo un llamado a fortalecer la corresponsabilidad de familias, comunidades educativas, plataformas digitales, instituciones públicas y sociedad en general para prevenir la violencia digital, fomentar la alfabetización digital y garantizar mecanismos accesibles de denuncia, atención y protección para niñas, niños y adolescentes.

El estudio Disrupting Harm forma parte de una iniciativa global financiada por Safe Online e implementada por ECPAT International, INTERPOL y UNICEF Innocenti, que ha generado evidencia en 25 países para comprender cómo las tecnologías digitales facilitan distintas formas de abuso y explotación sexual contra niñas, niños y adolescentes, y contribuir al fortalecimiento de las respuestas nacionales de protección infantil. Para más información puedes visitar la Web Oficial o seguir las redes sociales oficiales como la Cuenta de Twitter o la Cuenta de Instagram.

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